El melasma es un trastorno adquirido de la pigmentación que provoca la aparición de manchas marrones o grisáceas, generalmente simétricas, principalmente en el rostro.
Es especialmente frecuente en mujeres y suele localizarse en mejillas, frente, nariz, labio superior y mentón.
Aunque muchas veces se habla del melasma simplemente como “manchas por el sol”, en realidad es una condición crónica, multifactorial y recurrente. La radiación solar es fundamental, pero también intervienen factores hormonales, genéticos, inflamatorios y ambientales.
Por eso, aclarar una mancha no siempre significa haber controlado el melasma.
¿Por qué aparece el melasma?
No existe una única causa. En las personas predispuestas, diferentes estímulos pueden favorecer una producción y distribución anormal de melanina.
☀️ Radiación solar
La exposición a la radiación ultravioleta (UV) es uno de los principales factores desencadenantes y agravantes.
Incluso exposiciones repetidas de corta duración pueden favorecer la recurrencia del pigmento.
Pero la radiación UV no es la única involucrada.
💡 Luz visible
La luz visible, especialmente la luz visible de alta energía, puede contribuir a la pigmentación, sobre todo en fototipos más altos.
Por este motivo, en determinados pacientes con melasma pueden resultar especialmente útiles los protectores solares con color que contienen óxidos de hierro, ya que ofrecen protección adicional frente a la luz visible.
🔥 Calor
El calor también puede actuar como factor exacerbante en algunas personas.
No se trata solamente de “quemarse con el sol”. La exposición repetida a fuentes intensas de calor puede contribuir a mantener la actividad del melasma en pacientes susceptibles.
🧬 Predisposición genética
Es frecuente encontrar antecedentes familiares.
La genética puede explicar por qué algunas personas desarrollan melasma con relativa facilidad mientras otras, sometidas a exposiciones similares, nunca lo presentan.
♀️ Factores hormonales
El melasma es mucho más frecuente en mujeres y puede aparecer o empeorar durante:
- Embarazo.
- Uso de anticonceptivos hormonales.
- Tratamientos hormonales.
- Periodos de cambios hormonales.
Sin embargo, no todas las personas con melasma presentan una causa hormonal identificable.
El melasma es más que exceso de melanina
Uno de los conceptos más interesantes de la investigación actual es que el melasma no parece ser exclusivamente un trastorno del melanocito.
En la piel afectada se han descrito cambios relacionados con:
- Aumento de melanina.
- Fotoenvejecimiento.
- Alteraciones de la membrana basal.
- Cambios vasculares.
- Mastocitos.
- Inflamación.
- Alteraciones de la matriz extracelular.
Esto ayuda a entender por qué algunos tratamientos que únicamente intentan “despigmentar” la piel producen resultados temporales.
El objetivo moderno es controlar el proceso que favorece la pigmentación y prevenir su reactivación.
¿Cómo se ve el melasma?
Habitualmente aparecen manchas marrones de bordes irregulares y distribución relativamente simétrica.
Según la zona predominante puede describirse como:
Centrofacial: frente, nariz, mejillas, labio superior y mentón.
Malar: principalmente sobre las mejillas.
Mandibular: afecta predominantemente la región de la mandíbula.
El diagnóstico suele ser clínico, aunque el dermatólogo puede utilizar herramientas como la lámpara de Wood o dermatoscopia para complementar la valoración en determinados casos.
¿El melasma tiene cura?
Es preferible hablar de control que de una cura definitiva.
El melasma tiene tendencia a recurrir, especialmente cuando vuelve a existir exposición a sus desencadenantes.
Esto no significa que no pueda mejorar significativamente. Con tratamiento adecuado es posible disminuir considerablemente la pigmentación y mantener resultados a largo plazo.
La clave está en entender que el mantenimiento forma parte del tratamiento.
Fotoprotección: la base del tratamiento
Puedes utilizar excelentes despigmentantes, pero si la fotoprotección es insuficiente, controlar el melasma será mucho más difícil.
Se recomienda utilizar diariamente un protector solar de amplio espectro y FPS 50+, acompañado de otras medidas de protección.
En pacientes con melasma puede ser especialmente interesante utilizar:
- Protección UVA y UVB elevada.
- Protector solar con color.
- Fórmulas con óxidos de hierro para ampliar la protección frente a luz visible.
- Sombrero de ala ancha.
- Sombra siempre que sea posible.
- Reaplicación adecuada durante exposiciones prolongadas.
La fotoprotección debe mantenerse todos los días, no solamente durante vacaciones o días de playa.
¿Qué ingredientes pueden ayudar?
Existen diferentes activos utilizados para el manejo de la hiperpigmentación. La elección depende del tipo de piel, intensidad del melasma, tolerancia y tratamientos previos.
Ácido tranexámico
Ha adquirido gran relevancia dentro del tratamiento del melasma.
Puede encontrarse en formulaciones tópicas y también existen otras vías de administración utilizadas bajo valoración médica.
Su mecanismo no se limita directamente al melanocito y puede intervenir en diferentes vías relacionadas con la pigmentación.
Ácido azelaico
Tiene propiedades antiinflamatorias y despigmentantes.
Puede ser una alternativa útil en determinadas pieles y tiene además aplicaciones en pacientes con acné o rosácea.
Vitamina C
Es un antioxidante que puede complementar una rutina despigmentante al ayudar a combatir el estrés oxidativo y modular la formación de pigmento.
Generalmente funciona mejor como coadyuvante que como único tratamiento de un melasma establecido.
Niacinamida
Puede ayudar a disminuir la transferencia de melanosomas hacia los queratinocitos y además contribuye al mantenimiento de la barrera cutánea.
Es particularmente interesante cuando se busca una rutina bien tolerada.
Retinoides
Los retinoides favorecen la renovación epidérmica y pueden potenciar diferentes estrategias despigmentantes.
Sin embargo, pueden causar irritación y deben introducirse cuidadosamente.
En melasma esto es especialmente importante porque la inflamación excesiva puede favorecer hiperpigmentación.
Hidroquinona
La hidroquinona continúa siendo uno de los despigmentantes con mayor evidencia para el tratamiento del melasma.
Puede utilizarse sola o dentro de esquemas combinados, incluida la conocida triple combinación con un retinoide y un corticosteroide.
Sin embargo, no debe utilizarse de manera indiscriminada durante periodos prolongados.
Su concentración, duración y esquema de mantenimiento deben individualizarse y, especialmente en tratamientos prolongados, mantenerse bajo supervisión médica.
Cisteamina
La cisteamina tópica es otra alternativa despigmentante que ha mostrado utilidad en el manejo del melasma.
Puede considerarse en determinados pacientes, especialmente cuando se buscan alternativas a otros agentes despigmentantes.
Una rutina sencilla para piel con melasma
No necesitas utilizar cinco despigmentantes simultáneamente.
Una estrategia sencilla puede ser:
☀️ Mañana
1. Limpieza suave
Evita comenzar el día irritando innecesariamente la piel.
2. Antioxidante o despigmentante
Por ejemplo, vitamina C, niacinamida, ácido tranexámico u otro activo seleccionado según las necesidades de la piel.
3. Hidratante
Especialmente importante cuando se utilizan tratamientos potencialmente irritantes.
4. Protector solar FPS 50+
Preferentemente con color y óxidos de hierro cuando se busca protección adicional frente a luz visible.
🌙 Noche
1. Limpieza suave
Retira protector solar, maquillaje e impurezas.
2. Tratamiento despigmentante
Puede incluir ácido tranexámico, ácido azelaico, retinoides, hidroquinona u otros tratamientos indicados según cada caso.
3. Hidratación
Mantener una barrera cutánea saludable ayuda a tolerar mejor el tratamiento.
¿Más exfoliación significa menos manchas?
No.
Este es uno de los errores más frecuentes al tratar el melasma.
Utilizar simultáneamente ácidos, exfoliantes, retinoides y múltiples despigmentantes puede provocar irritación e inflamación, especialmente en pieles sensibles.
Y una piel inflamada puede pigmentarse más.
En melasma:
más fuerte no siempre significa más efectivo.
La constancia y la tolerancia suelen ser más importantes que utilizar demasiados activos.
¿Funcionan los peelings?
Los peelings químicos pueden utilizarse como tratamiento complementario en pacientes seleccionados.
Entre los agentes empleados se encuentran:
- Ácido glicólico.
- Ácido salicílico.
- Ácido láctico.
- Ácido mandélico.
- Ácido tricloroacético en determinadas indicaciones y concentraciones.
Sin embargo, deben realizarse cuidadosamente.
Una inflamación excesiva puede producir hiperpigmentación postinflamatoria, especialmente en fototipos altos.
Por ello, los peelings no sustituyen la fotoprotección ni el tratamiento domiciliario.
¿Y el láser?
El láser y otros dispositivos basados en energía pueden utilizarse en determinados casos, pero no siempre son la primera opción para el melasma.
Una selección inadecuada del dispositivo o parámetros demasiado agresivos pueden provocar:
- Inflamación.
- Hiperpigmentación postinflamatoria.
- Rebote del pigmento.
- Recurrencia.
Por ello, deben indicarse después de valorar cuidadosamente el tipo de melasma, fototipo y tratamientos previos.
Errores frecuentes al tratar el melasma
- Usar protector solar solamente cuando hace sol.
- No reaplicar durante exposiciones prolongadas.
- Ignorar la luz visible.
- Utilizar demasiados ácidos simultáneamente.
- Cambiar constantemente de tratamiento.
- Suspender todo cuando las manchas desaparecen.
- Intentar eliminar el pigmento mediante exfoliación excesiva.
- Realizar procedimientos agresivos sin una estrategia de mantenimiento.
¿Por qué vuelve el melasma?
Porque eliminar parte del pigmento visible no elimina necesariamente la predisposición de la piel a producirlo nuevamente.
La radiación solar, luz visible, hormonas, inflamación y otros estímulos pueden volver a activar las vías de pigmentación.
Por eso una estrategia efectiva suele dividirse en dos etapas:
Fase de tratamiento: disminuir el pigmento existente.
Fase de mantenimiento: evitar o retrasar su reaparición.
Cuándo acudir al dermatólogo
No todas las manchas marrones del rostro son melasma.
Léntigos solares, hiperpigmentación postinflamatoria y otras lesiones pigmentadas pueden parecer similares.
Antes de iniciar tratamientos despigmentantes intensivos es recomendable confirmar el diagnóstico, especialmente cuando una mancha:
- Aparece de manera aislada.
- Cambia rápidamente.
- Presenta varios colores.
- Tiene bordes muy irregulares.
- Sangra, forma costra o cambia de aspecto.
La clave para controlar el melasma
El tratamiento del melasma no consiste únicamente en encontrar “la mejor crema para manchas”.
Una estrategia completa combina:
fotoprotección + tratamiento despigmentante individualizado + control de la inflamación + cuidado de la barrera cutánea + mantenimiento.
La piel no necesita ser agredida para aclararse.
Necesita un tratamiento constante, bien tolerado y adaptado a sus características.
SkinArt
Contenido educativo basado en evidencia dermatológica. No sustituye una valoración médica individual.